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Cómo nace Narconon? |
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L. RONALD HUBBARD Y EL PROGRAMA NARCONON
Hace Más de medio siglo, L. Ronald Hubbard comenzó una investigación sobre los efectos que las drogas tienen en el pensamiento y el comportamiento. A mediados de la década de 1950, el Sr. Hubbard advirtió del peligroso uso que hacen los psiquiatras del LSD. Después a principios de la década de 1960, fue uno de los primeros que advirtió de las consecuencias a largo plazo de esa cultura de drogas en aumento. A medida que avanzaba la década, comenzó a incrementar la investigación sobre lo que describió como la barrera bioquímica tanto para el avance mental como el espiritual. A mediados de la década de 1960, uno de los primeros libros del Sr. Hubbard Los fundamentos del pensamiento, llegó a manos del interno de la Prisión Estatal de Arizona, William Benítez, de 31 años de edad. A medida que estudiaba los escritos del Sr. Hubbard, el Sr. Benítez se convenció de que había descubierto el único método que le permitiría superar su adicción. Así escribió al Sr Hubbard, solicitándole ayuda para establecer un programa contra las drogas en la prisión.
El Sr. Hubbard respondió cálidamente, con un consejo generoso y permiso inmediato para que el Sr. Benítez usara los métodos que él había desarrollado. Subsecuentemente, el 19 de febrero de 1966, Narconon fue establecido y en un año se expandió a 14 prisiones de Estados Unidos. Tras su liberación, el Sr. Benítez abrió el primer programa residencial de NARCONON en los Ángeles en 1971 como centro de reinserción social para internos que habían comenzado con el programa en prisión. A medida que aumentaba la demanda, Narconon Los Ángeles comenzó a aceptar drogadictos de la comunidad y se desarrolló gradualmente hasta ser un programa residencial completo. A través de los años, según el Sr. Hubbard hacía más descubrimientos pertinentes a la resolución del problema de las drogas, Narconon incorporó estos notables descubrimientos a su programa. En 1973, el Sr. Hubbard desarrolló un procedimiento único para abandonar las drogas que se basa en suplementos vitamínicos y minerales (junto con técnicas para aliviar los síntomas mentales y físicos de la abstinencia) que permiten que una persona deje de tomar drogas rápidamente y con un mínimo de molestias. Narconon adoptó estas herramientas para el gran beneficio de sus clientes. En 1978, otra innovación pionera hecha por el Sr. Hubbard se incluyó en el programa de Narconon: el Programa de Desintoxicación Nueva Vida. El Sr. Hubbard observó que los residuos de las drogas podían alojarse en el tejido adiposo del cuerpo, y continuaban creando ansia por tomarlas y efectos mentales tales como “escenas retrospectivas” años después de haberse consumido drogas. Así, para limpiar el cuerpo de estos residuos, desarrolló un régimen preciso que incluía ejercicio, suplementos nutricionales, eliminación de toxinas mediante la transpiración en la sauna y una reemplazo adecuado de fluidos y aceites. La adición de este plan de desintoxicación al programa de Narconon resultó en grandes cambios, desde la eliminación completa del ansia por las drogas hasta un mejoramiento de la percepción y la manera de pensar.
El Programa de Narconon lo fundó en 1966 William Benítez, cuando era un heroinómano en la Prisión Estatal de Arizona. Después de haber probado todos los métodos existentes para escapar de su adicción, continuó buscando una salida a su problema. En la biblioteca de la prisión encontró un libro escrito por L. ROnald Hubbard, Los fundamentos del pensamiento, el cual delineaba un enfoque totalmente nuevo para resolver los problemas de la vida.
Después de reflexionar sobre lo que había leído, literalmente saltó de su litera en la vieja celda e hizo la siguiente anotación en su calendario: “Decisión de establecer una fundación antinarcóticos”. También encerró en un círculo el día el día 18 del mismo mes como el día en que hablaría a los funcionarios de la prisión para pedir permiso de establecer un programa de rehabilitación de drogadictos dentro de la prisión. Inicialmente, los funcionarios le negaron el permiso debido a la preocupación por la seguridad. Benítez persistió y finalmente obtuvo el apoyo de la dirección de la prisión y comenzó un programa piloto con otros 20 internos. “Lo que más me impresionó acerca de las obras del Sr. Hubbard”, escribió después Benítez, “fue que se concentraban no sólo en identificar habilidades, sino en métodos (ejercicios prácticos) con los cuales se desarrollaban las mismas. Me di cuenta de que la adicción a las drogas no era más que una incapacidad, que comienza cuando una persona deja de usar destrezas esenciales para una supervivencia constructiva”. De estas obras, con la ayuda de voluntarios y más tarde con las contribuciones del Sr. Hubbard, Benítez desarrolló un programa muy completo. Lo llamó “Narconon” que significa “sin drogas”. Benítez le dio el crédito a este programa por haber salvado su vida y la de los presos que participaron en le programa piloto inicial. Aunque Benítez tuvo la oportunidad de salir en libertad condicional con anticipación, la rehusó, ya que no quería salir de la prisión hasta que este piloto se hubiera terminado con éxito. Su intención era clara: sabía que había descubierto un método eficaz y quería asegurarse de que estuviera disponible para todas las personas.
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